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Es como esa vieja ilustración de la manchita negra en una página blanca. Algunas personas ven la manchita y concentran en ella la atención; otras, por lo contrario, reparan en el gran espacio blanco y enfocan su mirada en él. Todo depende de la perspectiva en que miren. Si te ves a ti mismo como un fracasado, encontrarás algún modo de fracasar, sin importar cuanto desees el triunfo. Por otro lado, si te consideras apto y capaz, harás frente a la vida con más optimismo y rendirás casi al máximo. Sea cual sea la opinión de ti mismo en la que decidas concentrarte, ésta se convertirá en el ingrediente clave del éxito y de la felicidad o del fracaso que encuentres en la vida. Si el hombre no quiere verse a sí mismo, establecer contacto consigo, quererse a sí y relacionarse con todo lo que le rodea, tendrá entonces que prepararse a ser testigo de su propia destrucción. La experiencia de ver y apreciar nuestra otra cara da un sentido de plenitud a nuestras vidas, muy lejos de lo que para la mayoría es vivir: fingir que soy lo que no soy. Para que se dé el amor total como experiencia y no como emoción es necesario saber nuestras dos caras y así asumir el riesgo de ver y querer como se es y no como yo quisiera que fuese. Este folleto tiene el propósito de ayudarte a reflexionar sobre preguntas de vital importancia tales como: ¿Quién soy yo? ¿Qué soy?, y ¿Para qué soy? que te confrontarán con la imagen que tengas de ti mismo, así como brindarte ejercicios y sugerencias para tu crecimiento personal.
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